La iluminación LED se ha convertido en la opción preferida para oficinas y comercios gracias a su eficiencia energética y larga vida útil. Sin embargo, no basta con instalar luminarias LED: la calidad y el diseño de la iluminación marcan la diferencia en productividad, estética y ahorro.

1. Evalúa el nivel de iluminación adecuado
Cada espacio requiere una intensidad luminosa distinta. En oficinas, una media de 300–500 lux favorece la concentración, mientras que en comercios, la iluminación debe resaltar productos y crear un ambiente atractivo.

2. Elige la temperatura de color correcta
La luz neutra (4000K) es ideal para tareas de oficina, mientras que la luz cálida (3000K) genera un ambiente más acogedor, perfecta para zonas de atención al cliente o espacios de descanso.

3. Aprovecha la iluminación focal y decorativa
Combinar luz general con puntos focales ayuda a destacar zonas estratégicas, productos o áreas de trabajo específicas.

4. Implementa sistemas de control inteligente
Sensores de presencia, reguladores de intensidad y programación horaria reducen el consumo y aumentan la vida útil de las luminarias.

5. Mantenimiento periódico
Limpiar las luminarias y revisar conexiones asegura un rendimiento constante y evita fallos prematuros.

Una iluminación LED bien planificada no solo ahorra energía, también potencia la imagen del espacio y mejora la experiencia de quienes lo habitan.

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