Cuando se habla de mantenimiento eléctrico suelen aparecer dos conceptos fundamentales: mantenimiento preventivo y mantenimiento correctivo. Aunque ambos son necesarios en determinadas situaciones, conocer sus diferencias permite tomar mejores decisiones para garantizar el buen estado de una instalación.
El mantenimiento preventivo consiste en realizar inspecciones y actuaciones programadas para evitar que aparezcan averías. Por el contrario, el mantenimiento correctivo se lleva a cabo cuando ya se ha producido un fallo y es necesario reparar la instalación para recuperar su funcionamiento. Apostar únicamente por el mantenimiento correctivo suele implicar mayores costes y un mayor riesgo de interrupciones.
En Sited recomendamos combinar un plan de mantenimiento preventivo con una respuesta rápida ante cualquier incidencia que pueda surgir. De esta forma se reducen las averías inesperadas, se mejora la seguridad y se prolonga la vida útil de todos los componentes eléctricos.
La prevención siempre resulta más rentable que la reparación. Un mantenimiento planificado ayuda a optimizar recursos, evitar paradas innecesarias y mantener las instalaciones funcionando con el máximo nivel de fiabilidad.